Cuando realizo una obra, me centro mucho en la utilización del color, las veladuras, grosor de la pintura, trabajando las texturas investigando cada vez más materiales novedosos. Resultando, bajo mi punto de vista, una pintura… ¡¡ Colorista, fresca y muy suelta !!

Ya desde niña tenía casi siempre un lápiz y un papel o cualquier tipo de manualidad en mis manos. Un día me pregunte… ¿Por qué no pinto un cuadro? Y lo hice, allá por el año 1977. El resultado fue una obra con un contenido muy infantil, pero lo cierto es que me atrapó; entonces me dije… voy a intentar aprender, y busqué una excelente profesora (Isabel Blanco, "mi maestra" ) la cual, me enseño todo lo que se.

Empecé copiando a grandes pintores, como Sorolla, Groso etc... (porque ella decía..."hay que aprender de los grandes maestros"). Al cabo de unos años, mi interior me pedía cambios y empecé a utilizar técnicas distintas como la encáustica, una de las técnicas más antiguas que hay que venía de los griegos (significa técnica al fuego). Hice carboncillo de estatuas para trabajar el dibujo. Pero seguía con realismo... Yo quería cambios!!!!

En el año 1999 me pregunté: "¿Por qué no desarrollo lo que yo quiero expresar?", y me conteste: "lo voy hacer yo sola". Y desde entonces estoy disfrutando.
La pintura me atrae, es más fuerte que yo, es mi pasión y mi sosiego al mismo tiempo.
Hago lo que me pide mi imaginación, y aunque sea reiterativa: Siempre utilizando las veladuras, texturas y mucho color. Resultando: Arte moderno con sentimiento.